Trabajos forzados en la meca del fútbol

La sede del próximo mundial de 2022 es Qatar sin embargo esa opulencia contrasta con las condiciones laborales, ya que 44 trabajadores ya han muerto este verano.

BARCELONA. Clàudia Vallès, Xevi Zafra, Lluix Portillo, Xavi Torrent, Adrià Perez y Jorge Rojas

Doha, la capital del Emirato de Qatar, amanece bulliciosa y llena de colorido. La población autóctona sólo representa un 20% en todo el país; el resto es inmigración de todo tipo. Su apariencia de ciudad cosmopolita, occidental, si descartamos el gusto de los qataríes por vestir su traje  tradicional con todo lujo. Aunque el idioma oficial es el árabe, el inglés se usa en todas partes.

En pocos años el país ha sufrido una gran transformación, debida al descubrimiento del petróleo y del gas natural, en 1940, y al alto precio que alcanzó el crudo hasta 2008, ya que la economía tradicional de Qatar  se centraba en la pesca i la recolección de perlas. Las reservas de petróleo cambiaron por completo el modelo de vida y la fisonomía de sus ciudades, que vieron como se alzaban grandes rascacielos, lujosos palacios y desmesurados y opulentos complejos hoteleros donde antes sólo había arena.

“El 25% de la inmigración que trabaja en Qatar provienen de Egipto, Palestina y Yemen”

Con un alto nivel de vida, y muchos servicios sociales para sus ciudadanos y todas las comodidades de cualquier nación moderna, se podría pensar en un auténtico paraíso para cualquiera de los miles de inmigrantes occidentales, los cuales disfrutan de un elevado nivel de vida, pero en ningún caso participan de la vida política del país.

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No se puede decir lo mismo de otra gran masa de población llegada  de la India, de Irán o del Norte de África, la cual sufre una explotación laboral fuera de toda proporción. Las profundas desigualdades de la población, en cuanto a sueldos, se encarga del resto.

Según un reportaje sobre Qatar del programa de la Sexta Salvados, se afirma que Qatar es el país más rico del mundo con 700.000 € per cápita al año. Sin embargo  de los 1.750.000 habitantes que hay, solo 350.000 son qataríes, los cuales poseen los sueldos más altos del país, mientras que el resto de la población tiene sueldos de a partir de 200 dólares o menos.

“La ONG Amnistía Internacional, denuncia continuamente la situación enfrentándose a las numerosas empresas protagonistas de éstas injusticias”

Qatar fue el país elegido por la FIFA en 2010 para la celebración de la Copa Mundial de Fútbol en 2022. Salió vencedor frente a candidaturas tan fuetes como Australia, Corea del Sur, Estados Unidos o el mismo Japón.

A raíz de la elección, cientos de miles de trabajadores inmigrantes nepalíes han empezado las obras para el recinto Al-Wakrah.  Un gran estadio diseñado por la empresa AECOM junto a Zaha Hadis Architects, que tendrá capacidad para 40.000 espectadores.

Miles de personas trabajan en este proyecto en condiciones precarias, sometidos a tratos vejatorios sin compasión alguna. Según informa el periódico británico The Guardian, gracias a documentos obtenidos por la Embajada Nepalesa de Doha, 44 trabajadores ya han muerto este verano, a causa de accidentes laborales o por insuficiencias cardiacas.

La misma Embajada ha llevado a cabo diversas investigaciones a raíz de las numerosas denuncias. En ellas se afirma la evidencia de trabajos forzosos a los que están sometidos los trabajadores, de la falta de las más elementales medidas de seguridad en el trabajo, de los sueldos retenidos para que los trabajadores no salgan del país, de la confiscación de documentos de identificación como pasaportes, para reducirlos a las condiciones de los extranjeros ilegales, de la negación al acceso al agua potable gratuita, de trabajar con el estomago vacío durante 24 horas y de dormir en una habitación compartida por doce personas más. Y no siempre hay contratos.

Esta población inmigrante sólo puede entrar en el país con un contrato laboral, dónde en muchos de los casos se hace constar más del doble de sueldo de lo que realmente acaban percibiendo, en trabajos del sector de la construcción, jardinería, etc.

Estos trabajadores de clase baja, no tienen libertad para pedir un aumento de sueldo o poder para denunciar, revelarse o protestar contra este maltrato que sufren todos los días y, si lo hacen, automáticamente son despedidos.

En comparación vemos los trabajadores europeos inmigrantes que hablan de optimas condiciones. Un cocinero jefe español de 22 años emigrado a Abu Dhabi afirma que “el trato es excelente, tanto con la empresa como con la población”. Su sueldo es de “5000 dhr que son 1000 € limpios, más dos tipos de propinas” y nos  informa de que además “incluye piso, transporte y dietas”.  Sabiendo que la vida es barata esta es una cantidad suficiente para poder vivir sin ningún tipo de problema.

Podemos observar que la Unión Europea tiene regulados los derechos laborales des de hace unos 50 años, los frutos de tal regulación han sido la mejora de las condiciones de vida y la mejora de las cohesiones entre los países, tanto a nivel económico como a nivel social. Estos son la base no sobre pasable de las condiciones que cualquier trabajador tiene que tener como mínimo dentro del ámbito europeo.

Desde Bruselas se supervisa que todos estos derechos se cumplan, y se actualicen en base las nuevas reformas. Tengamos en cuenta como ejemplo el aviso a principios de año al gobierno español, cuando desde la Unión Europea se le invitó a que revisara la reforma laboral.

Todos estos controles mencionados son los que no se encuentran en países como Qatar, donde los derechos del trabajador son prácticamente inexistentes, hasta el punto de prohibirles dejar el propio puesto de trabajo.

En cuanto a la situación laboral de la mujer en los países árabes, ésta presenta desequilibrios incluso mayores. Una profesora canadiense de 30 años asegura que ella está “muy contenta”, pero las mujeres qataríes de clase baja no disfrutan de los mismos privilegios que las de clase alta, ya que aún siendo un país musulmán, las mujeres no están obligadas a vestir el velo.

En las últimas entrevistas realizadas al presidente de la FIFA, Joseph Blatter, éste afirma que la situación laboral en Qatar es inaceptable, y que el futbol tiene que servir para cambiar cosas como ésta.

“Qatar debe garantizar las condiciones que impone la Organización Internacional del Trabajo y, por tanto, eliminar la discriminación, los trabajos forzosos y facilitar la posibilidad de asociarse a los más de 1,3 millones de trabajadores inmigrantes”

La explotación y la desigualdad se presentan de una forma devastadora en países abundantes donde la opulencia favorece siempre a los ricos y marginan a los que carecen  de lo necesario.

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Fuentes:

– Entrevista a Alex Barahona

– Programa Salvados sobre Qatar

– Wikipedia de Qatar

– http://www.abc.es/deportes/futbol/20130925/abci-qatar-mundial-guardian-201309251944.html

– http://www.ara.cat/premium/tema_del_dia/esclaus-del-Mundial-Qatar_0_1031896837.html

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